jueves, 19 de junio de 2014

COEDUCACIÓN




El objetivo fundamental de la educación es el de proporcionar a niños y niñas, a jóvenes de ambos sexos una formación plena que les permita conformar su propia y esencial identidad, así como construir una concepción de la realidad que integre a la vez el conocimiento y la valoración ética y moral de la misma....La educación permite avanzar en la lucha contra la discriminación y la desigualdad sean estas por razones de nacimiento, raza, sexo, religión y opinión.

La escuela ha de transmitir una serie de conocimientos, valores y actitudes a todos los sujetos que la constituyen, niños y niñas. ha de potenciar las habilidades necesarias para que cada individuo independientemente de su sexo las integre en su personalidad, es decir, se pretende que toda persona tenga la oportunidad de potenciar aquellos valores, actitudes y conocimientos que posibilitan un desarrollo integral de su personalidad, lo que a su vez le permitir‚ una integración responsable y participativa como miembro de la sociedad en la que se vive, sin hacer diferencias por razón de sexo. Esto supone un gran reto para la comunidad educativa ya que su tradición histórica no ha sido esa. La escuela ha ido transmitiendo valores culturales y actitudinales diferenciados para niños y niñas.

Hemos mencionado que en nuestra cultura se espera que hombres y mujeres posean comportamientos
y capacidades distintas, llegándose a pensar incluso que esto es algo natural, innato, debido a las
diferencias biológicas que no sólo física, si no también psicológicamente distinguen al varón de la mujer.

Si esto fuera así, no había explicación para los cambios que socialmente se están produciendo. Mujeres que desempeñan profesiones tradicionalmente masculinas, como doctoras, abogadas, empresarias, políticas.., con igual competencia que los hombres, y varones que realizan tareas domesticas, cuidan de sus hijos, etc., y esto sin que ambos pierdan la “femineidad” o “masculinidad” propia.

Tampoco justificaría el que existan sociedades matriarcales o que como Mead, M. ( 1987) pone de
manifiesto en sus investigaciones, ”las actividades y aptitudes propias de uno y otro sexo difieren
de unas culturas a otras. así vemos que .....en Tchamhuli desde un punto de vista formal, los hombres estaban a cargo de sus familias, pero en realidad las mujeres manejaban los bienes, vestían a hombres y niños y hacían negocios sin ornamentarse y de un modo competente. Entretanto los hombres instalados en las casas ceremoniales a orillas del lago, tallaban, pintaban, intercambiaban chismes... Las mujeres eran activas y cooperantes, mientras que los hombres eran cariñosos, sujetos a las elecciones de las mujeres...”

Se hace necesario por tanto, hacer una distinción entre las características biológicas de varones y
mujeres y sus capacidades y comportamientos.
Se emplea el termino sexo para hacer referencia a las características anatómicas y fisiológicas propias del varón y de la mujer y género cuando nos referimos a actitudes y capacidades que son asignadas a cada sexo, que son consecuencia del rol que socialmente se ha destinado a cada uno
de ellos, llegando a constituir estereotipos culturales respecto a lo que cada sociedad espera tanto de los hombres como de las mujeres. Es el hecho que tales comportamientos no dependan de la herencia o biología, lo que posibilita que la escuela como agente de cambio y transmisión de la cultura propia de la sociedad en la que esta inmersa, tenga un papel importante en la adquisición por parte del alumnado de los roles sexuales. Antes de plantearnos como puede la escuela ejercer su influencia, es necesario conocer como los individuos adquieren los estereotipos de género propios de cada cultura.

1 comentario:

  1. Interesante información...
    La coeducación ha logrado la equidad.
    Un plus el video interesante que has compartido. Saludos

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